Los cuatro niveles de la escucha

Primero comprenda, para luego ser comprendido(a).
Esta actitud interior requiere un cambio profundo dentro de uno/una mismo(a).
La mayoría de la gente quiere primero ser comprendida.
No escuchan para comprender.
Escuchan para responder.
O hablan o se preparan para hablar.
Todo lo que oyen, lo filtran a través de sus propias experiencias, transfieren su biografía personal a la vida de las y los demás. A menudo, sus propias películas se proyectan en el comportamiento de la otra persona.
Escuchar es un arte que hay que entender y practicar.
También en este caso se aplica la regla de oro: quien se escucha a sí mismo con atención, también se dirige a otra persona con calma y empatía.


Sylvia Kéré Wellensiek

Para comenzar con el afinamiento de nuestra escucha, queremos introducir los cuatro niveles de la escucha basado en la Teoría U de Otto Scharmer:

Paso 1: Aprender más sobre los cuatro niveles de la escucha

Vea este video sobre los cuatro niveles de la escucha.

Paso 2: Auto-evaluar los cuatro niveles de la escucha

Aplique cada noche durante 28 días la siguiente autoevaluación sobre los cuatro niveles de escucha. Para ello, imprima o copie 4 veces la hoja de la matriz de evaluación. Por si se ha saltado el video, le recomendamos de verlo. Al final encontrará las instrucciones para la auto-evaluación.

Paso 3: Reflexionar sobre el proceso de auto-evaluación

Tras este periodo de 28 días, comparta con las y los compañeros de su equipo o colegas sus progresos, las experiencias alentadoras y los retos a los que se ha enfrentado mientras ha ido mejorando su competencia de escucha.

  • ¿Qué le ayudó a avanzar de un nivel a otro?
  • ¿En qué momentos experimentó recaídas?
  • ¿Cómo ha influido su percepción, su perspectiva sobre algún asunto?
  • ¿Cómo ha cambiado su inter-relación con las personas a las que ha estado escuchando desde el nivel factual, empático y/o generativo?

Poco a poco vamos a introducir prácticas y herramientas que le ayudarán a afinar y profundizar su escucha. Pero comience con el primer paso, tomar conciencia sobre cómo escuchamos.